Emociones

Publicado el: 13 septiembre 2022

Desde que el niño/a nace, incluso antes, está expuesto a una fuerte atmósfera de emociones. Es por esto, la importancia de reflexionar sobre la buena gestión de nuestras propias emociones ante ellos/as y la influencia de proporcionarles una Educación Emocional de calidad a lo largo de su educación y desarrollo.

Además, la calidad emocional de la relación entre niño y educador (familia-escuela), será condicionante primordial del desarrollo cognitivo y la personalidad del niño; y no una estimulación sensorial excesiva o multitud de actividades extraescolares, las que construyan “mejores cerebros”. Establecer una interacción interpersonal regulada por la expresión de emociones, potenciando la escucha activa y el diálogo, será la clave de un desarrollo saludable.

Desde nuestra escuela entendemos la Educación Emocional como un contenido transversal en un “proceso educativo, continuo y permanente” (R. Bisquerra, 2007), que influye de manera directa sobre el desarrollo cognitivo, forjando una personalidad en los niños/as que les capacita para afrontar sanamente retos presentes en su día a día.

Por otro lado, consideramos que el fomento de la autonomía en los niños/as, también implica el desarrollo de esa capacidad de autocontrol emocional para un desarrollo psicoafectivo sano, que influirá de manera directa en el ámbito personal y social del niño/a.

Las emociones influyen de manera directa en el proceso de aprendizaje, de tal manera que cuando proporcionamos al niño/a un contexto emocional positivo (rico en comunicación y afecto) en el que se sienta querido y valorado, el niño/a se sentirá feliz y surgirá en él/ella la estimulación interna, es decir, el deseo por el conocimiento, su interés por aprender. Lo que significa, que la Educación Emocional facilita la integración del conocimiento.

Por eso, la importancia de plantear proyectos educativos que incluyan actividades didácticas en la que los niños/as aprendan a sentir, reconocer y expresar sus sentimientos y emociones. Incluso, desde el primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años). Adquieren la capacidad de expresar lo que sienten y piensan, a la vez que identifican emociones y sentimientos en los demás, desarrollando empatía dentro del grupo social que les rodea. Contribuimos al desarrollo de su inteligencia emocional.

Proporcionar una buena Educación Emocional dará lugar a niños/as felices, seguros de sí mismos porque conocerán sus capacidades y límites enfrentándose a ellos, serán más tolerante, auto-gestionarán mejor la frustración en situaciones delicadas, tendrán más capacidad resolutiva ante los problemas, mejores habilidades sociales para las relaciones con los demás. Serán personas capaces de respetarse a sí mismos y a los demás.

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